Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas

26.8.09

En la biblioteca (Relato breve de un estiduante... o algo)


Se han sentado dos chicas delante mio... estoy en la biblioteca escribiendo mientras espero que mi portatil acabe de cargarse para comprobar una vez más que la Wi-Fi de la universidad me odia con todo su corazón e impide que aceda a cualquier pagina de las que necesito para acabar este trabajo.

La chica que tengo enfrente usa gafas y está escribiendo en un papel lo que parece ser un resume de los apuntes que esta ojeando y removiendo como si lo que necesitase no estuviese allí... lleva una camiseta negra con firmas blancas (si, no es coña, con firmas... pero no de estas cutres a boli Bic, son firmas de marca que traen la camisa cuando al compras) y no es especialmente guapa... por qué me corto si no me escucha??... NO es guapa (al menos no me lo parece a mi)

La "chica de las firmas" acaba de intercambiar unas palabras con su compañera.... su compañera, al contrario que ella, es guapa (MUAHAHA!! Que malo soy, miradme!! voy cruzar un semaforo en rojo!!!), pero no guapa de explosiva, sino guapa... linda, mona, achuchable, protegible... ya me entendeis (o eso espero). LLeva una camisa blanco impoluto y al cuello un jersey rosa atado a modo de bufanda (Osea!). Su pelo es rizo y lleva un par de pinzas para evitar que se le eche palante y oculte esos pómulos, orsados debido al calor que desprende la calefacción y el cúmulo de estudiantes ansiosos por absorver una micra más del conocimiento que luego vomitarán en un exámen para nunca más usarlo o recordarlo (si, lo se, me estoy dispersando)
La chica tiene una pulsera de oro en la muñeca derecha y apoya, de vez en cuando, su cabeza en ese brazo mientras lee unos apuntos tomados con letra grande y clara. La letra es fina, cursiva y seguida, muy parecida a la de los antiguos manuscritos... parece muy legible... (creo que la conozco). Lleva un anillo en cada mano (definitivamente la conozco) y uno de ellos es royo alianza, lo que nos lleva a pensar que tiene novio... o le gustan muchos las joyas (creo que des conservatorio)... aún no he podido ver sus ojos (tocaba un instrumento de viento??). Sus manos son pequeñas y desgadas, con las uñas bien cortas (el oboe, creo que era el oboe)
Ahora escribe algo mientras lee un libro... usa colores para cosas distintas (es ordenada) y la amiga le ofrece ir tomar un café, pero ella le reprocha que acaban de llegar y que aún no han hecho casi nada (responsable... me gusta... quiero ver sus ojos)

- Perdona!! (Son castaños clarito) Tu fuiste al conservatorio, verdad?
- Si... te conozco?
- De vista, yo también iba al conservatorio y llevo un rato preguntandome de que te conocía. Si no te lo pregunto reviento, perdona
- Tranquilo!!...
- Oboe, verdad!?
- Perdona??
- Tocabas el oboe
- No, el clarinete
- Sabía que era de viento... yo tocaba el violín
- Ah...
- Y que estudias ahora??
- Marketing! Tengo mañana un examen y tengo que repasar
- Ah! Perdona... Querías tomar algún día un café? Así hablamos con calma y recor...
- Tengo novio
- Ah! (LO SABÍA!!!) bueno... un placer
- Umm!!

(Bueno... tampoco ha pasado nada... al menos lo he intentado... y la Wi-Fi sigue odiandome... creo que me voy ir a ver una peli ^^)

31.10.08

Llanto del Lobo a la Luna


No hay noche en la que no la contemple en sueños... y cuando no la encuentro la busco, para satisfacer mi ansia.

Se que no puedo, se que no debo, pero ella esta ahí siempre para mi... hace tiempo que me ha hipnotizado, con sus curvas, su luz natural que sin querer me ilumina cuando estoy agotado.

Lloro cuando el cielo se llena de nubes, lloro cuando no la veo... aunque sepa que nunca me dejara, aunque sepa que ella, tras ese manto de turbia oscuridad sigue ahí en lo mas alto del satírico cielo, en ese momento, simplemente lloro por no poder observarla fijamente desde mi ventana para poder quedarme absorto ante su grandeza, ante su indescriptible belleza... a veces enorme y a veces ínfima, pero ella no cambia, sigue siendo la misma frente a mi, la misma de siempre, la que me entiende, la que me comprende... amor imposible, mi niña de noches sombrías... aquella que me acompaña en esas noches frías y solitarias, en las que la oscuridad inunda mi alma.

Única compañía ante mi letargo, frustrado por junto a ella no poder estar... la luz de mi oscuridad, la calma de mi mal estar... tan suave, tan pura... tan... perfecta. Nunca dice nada, se en que piensa... se lo que opina, se que me llama para acompañarla desde su despertar y así seguirla como un mero espectador frente a un televisor, ensimismado... es como me quedo ante su fragilidad, ensimismado... a sabiendas de que quizás nunca la podre alcanzar.

Ensimismado, enamorado y lastimado, es como me siento al mirarla...noche tras noche... asta el amanecer... donde como acto de magia la veo desaparecer...

29.10.08

Un cuento…

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento bostezaba por tercera vez, la locura como siempre tan loca propuso: “Vamos a jugar a los escondidos”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó:
¿A los escondidos? ¿Y eso cómo es?
Es un juego, explicó la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando ya haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó secundado por la euforia y la alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella, y la cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos y tres, empezó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que como siempre, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se encontró tras la sombra del triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si un lago cristalino para la belleza; que si la hendija de un árbol: perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para la voluptuosidad, que si una ráfaga de viento: magnífico para la libertad, y así terminó en ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para el. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió, pero, eso no es lo importante, Cuando la locura estaba contando 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado, hasta que al fin divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón contó la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia, y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas.
De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió la belleza, y con la duda resultó todavía más fácil, la encontró sentada cerca sin decidir aun de que lado esconderse.
Así fue encontando a todos. El talento, entre la hierba fresca, a la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del arco iris, mentira si estaba en el fondo de los océanos, y hasta encontró al olvido, ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.
Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo, Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra: El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.


No es mío,
lo copié del blog de mi hermanita que, a su vez, lo copió de alguna parte... Lo pongo aquí porque me ha encantado y, como bien dice Sonia, es un cuento que se le debería de contar a todos los niños.

28.10.08

Noches

Un escrito sobre una de esas noches vacías, en las que aprecias el aroma de los recuerdos y escuchas esa canción que antaño alegraba el día y ahora es la acústica de un feliz recuerdo... Esas noches que arremeten contra uno, una noche con pajaritos que merodean por la cabeza, una de esas tantas noches...

Noche de Guinnes para así olvidar, rutina que te pide el cuerpo y con la que no consigues cometido alguno... dulce sabor amargo y dulce olor repugnante. Una de esas noches en las que los pensamientos inundan tu cabeza y te colapsan de tal modo que te sientes... vacío por dentro. Es como un querer y no poder, aunque las ideas las tienes claras no puedes llevarlas a cavo.

Un océano de dudas te sobrepasan, colapsando tu sistema central. En ese momento miras una pared... y luego otra... y otra... y la habitación se te hecha encima, quieres salir pero, al mismo tiempo prefieres estar ahí, encerrado, sin ver a nadie, no quieres que nadie se entere de que estas como estas.

Recapacitas y piensas... todo se pasará en cuanto te acuestes en cama y te acabes ese último trago de Guinnes que queda en ese inmenso baso. Una, dos, tres... bajan como si fuera agua del grifo y tu sigues ahí sin olvidar.
La solución a la que habías llegado antes, la de acostarte y dormir, digamos que se ha ido a pique... los sueños no te van a dar tregua.

La cabeza te da vueltas, los sentimientos se acentúan, y parece que ya llegan haciendo su gran entrada, ahí están... las lágrimas afloran por tus ojos rojos.

22.10.08

BiteFight

Era una noche despejada. En la tranquilidad de mi hogar mis padres, mi hermana Elisabet de 3 años y yo estábamos cenando alrededor de una vieja mesa únicamente iluminada por el juego del hogar y la claridad que irradiaba aquella hermosa Luna llena y se colaba entre las tejas descolocadas.

Esa noche habíamos tenido suerte, mi padre consiguió un pequeño trabajo, como ayudante del Lord Morbius, para mi y para él -Un hombre bondadoso- había dicho mi padre -Nada más escuchar lo de tu hermana nos ofreció un puesto es sus cocinas-... Como iba él imaginar aquello.

La puerta sonó y mi padre se levantó para abrirla. Una mujer estaban al otro lado y sin mediar palabra se abalanzó sobre el cuello de padre.

Me levanté, no pensaba, corrí hacia ella envuelto por la cacofonía de las suplicas de papá cuando un brazo me golpeó y me envió al otro extremo de la habitación.

Cuando comencé a recuperar la consciencia un susurro sensual recitaba -Pocas veces degusto una sangre tan juvenil ¡deliciosa!... Cariño, déjaselo a la niña.

Mi vista comenzó a aclararse... ojalá nunca lo hiciese. Sobre la mesa mi madre... mamá... yacía ante un satisfecho Morbius cubierto de sangre mientras que la mujer lamía sus carnosos labios -Elisabet-(pensé)... La busqué desesperado con la mirada hasta encontrarla en una esquina oscura
-¡Elisabet!-(sollocé). Ella se me empezó a acercar:
-Corre Elisabet, aléjate de aquí.

Pero no hizo caso, cuando la luz de la Luna iluminó su cuerpo ella estaba ensangrentada, sus ojos teñidos de sangre y sus dientes... crecidos.

-Aí tienes tu aperitivo cariño, ve por él, ahora yo soy tu familia- Las palabras de Morbius me turbaron y antes de que pudiese saber que ocurría el techo se desmoronó y una figura cayó sobre la mesa.

El polvo lo cubría todo pero pude ver como aquel hombre arrancaba la cabeza a Morbius y, con la celeridad del rayo, rajaba a la mujer que la acompañaba... El polvo se dispersó y lo pude ver claro, bajo la luz de la Luna. No era un hombre... un lobo.

Elisabet se giró y antes de que pudiese reaccionar el lobo la agarró por el cuello y la alzó:
-Tan joven...una pena
-El lobo ¿¡HABLA!? (pensé)

Se escuchó un leve chasquido, como el sonido de una rama al romperse, y el cuerpo extinto de Elisabet fue depositado sobre mamá.

Lo siguiente que ocurrió cambio mi vida:
-Mi nombre es Launch y esto te va doler menos que todo lo que tus jóvenes ojos han visto.

Me llevó con él, me explico que había fuerzas desatadas que debían ser controlados y que los Licántropos eramos la fuerza de Gaia, enviados para controlar a los hombres que abusaban de los dones que Ella ofrecía y librarla de aquellos que osaban caminar sobre Su cuerpo tras la espiración de su tiempo.

Ahora he crecido, soy uno más entre los hijos de Gaia y lucho por ella. Anochece y he de honrar a mi madre...

26.3.08

Borrador en clase de Bioquímica Técnica

Bueno, el otro día en la universidad me sucedió una de estas cosas surrealistas que me suceden a mi en la universidad. Resulta que, nuestro querido profesor de Bioquímica Técnica entro en clases y al escuchar un ruxe-ruxe (bastante leve) entre unas chicas de la primera fía decidió abandonar el aula y dejarnos solos hasta el final de la hora, momento en el cual volvió a clases para decirnos que hasta ahí había llegado la clase de hoy y que el problema, un poquito más complicado, caería en el examen.

Al margen de lo bien o mal que pueda estar dicha actuación, ahí estaba yo, con 45 minutos de clase por delante y un papel en blanco delante mía, así que pensé (a veces pienso) "Por qué no hacer algo?" así que agarré el bolígrafo y comencé a escribir.

Lo que os adjunto a continuación viene siendo el resultado de dichos 45min de escritura. Es bastante osco y no me convence mucho, no se si lo continuaré, pero quería ponerlo aquí porque hacía mucho que no escribía nada y así veo vuestra opinión además de absorber vuestros consejos.

---------------------------------------------------------------------------------
Ni siquiera era capaz de ver la nube de vapor que su aliento debía formar en el aire de aquella oscura gruta. En estos momentos se preguntaba por qué estaba allí, pero no era capaz de contestarse, simplemente dejaba que aquella oscuridad lo tragase, poco a poco... su brazo le pesaba bajo el peso de aquel enorme panel de madera de roble y el único sonido que le acompañaba mientras la oscuridad se lo tragaba, era el roce continuo de sus grebas de acero contra la dura piedra... hasta aquel momento.


Al fondo de la gruta se escuchaba un murmullo, profundo, grave e indiferente hasta...:
-Se que estás ahí joven caballero, puedes acercarte sin tanta procesión.



Una sensación de frío le recorrió su espalda, se sintió mareado y desorientado hasta que asió su acero. Eso le hacía sentir más seguro.


Avanzó con paso firme, pero lentamente y cada paso que daba sentía más calor mientras su

corazón repiqueteaba contra la vieja coraza mellada y oxidada de su abuelo. Una trémula luz se coló por el visor de su yelmo, tan doloroso como un saeta dispuesta a arrancarle de su sueño de grandeza, y según iba avanzando, se fue haciendo más intensa hasta casi cegarlo.


Era grande... su grotesco cuerpo reposaba sobre el frío metal dorado que relucía bajo el brillo de sus escamas carmesí. Sus ojos se movían con celeridad de izquierda a derecha mientras recorrían atentamente el ¿¡Daily Dragon?!